Zepelín de Alumnas Socialmente Cabreadas y Asqueadas



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viernes, 31 de agosto de 2012

A mi amor

Querido compañero,

nunca pensé que mi vida pudiera tener un sentido tan profundo hasta que te conocí. Y el amor que te profeso crece cada día y se afirma a cada momento. Y sobre todo, cuando te miro a los ojos, soy capaz de pensar que tu mano seguirá estrechando la mía cuando ya, vieja y arrugada, la Muerte se me lleve. Y yo siento que haría lo mismo contigo.

Amor de mi alma, ahora entiendo que la expresión "abandonar todo por alguien" tiene mucho, mucho sentido, aunque hasta ahora la tildara de exagerada.

Espero haber encontrado al amor de mi vida. Dios dirá. De momento, le echo de menos.

lunes, 30 de enero de 2012

The Lady of Shalott


"A ambos lados del río se despliegan

sembrados de cebada y de centeno

que visten la meseta y el río tocan;

y corre junto al campo la calzada

que va hasta Camelot la de las torres;

y va la gente en idas y venidas,

donde los lirios crecen contemplando,

en torno de la isla de allí abajo,

la isla de Shalott.

El sauce palidece, tiembla el álamo,

cae en sombras la brisa, y se estremece

en esa ola que corre sin cesar

a orillas de la isla por el río

que fluye descendiendo a Camelot.

Cuatro muros y cuatro torres grises

dominan un lugar lleno de flores,

y en la isla silenciosa vive oculta

la Dama de Shalott.

Junto al margen velado por los sauces

deslízanse tiradas las gabarras

por morosos caballos. Sin saludos,

pasa como volando la falúa,

con su vela de seda a Camelot:

más ¿quién la ha visto hacer un ademán

o la ha visto asomada a la ventana?

¿O es que es conocida en todo el reino

la Dama de Shalott?

Sólo al amanecer, los segadores

que siegan las espigas de cebada

escuchan la canción que trae el eco

del río que serpea, transparente,

y que va a Camelot la de las torres.

Y con la luna, el segador cansado,

que apila las gavillas en la tierra,

susurra al escucharla: “Ésa es el hada,

la Dama de Shalott”.

II

Allí está ella, que teje noche y día

una mágica tela de colores.

Ha escuchado un susurro que le anuncia

que alguna horrible maldición le aguarda

si mira en dirección a Camelot.

No sabe qué será el encantamiento,

y así sigue tejiendo sin parar,

y ya sólo de eso se preocupa

la Dama de Shalott.

Y moviéndose en un límpido espejo

que está delante de ella todo el año,

se aparecen del mundo las tinieblas.

Allí ve la cercana carretera

que abajo serpea hasta Camelot:

Allí gira del río el remolino,

y allí los más cerriles aldeanos

y las capas encarnadas de las mozas

pasan junto a Shalott.

A veces, un tropel de damiselas,

un abad tendido en almohadones,

un zagal con el pelo ensortijado,

o un paje con vestido carmesí

van hacia Camelot la de las torres.

Y alguna vez, en el azul espejo,

cabalgan dos a dos los caballeros:

no tiene caballero que la sirva

la Dama de Shalott.

.

Pero aún ella goza cuando teje

las mágicas visiones del espejo:

a menudo en las noches silenciosas

un funeral con velas y penachos

con su música iba a Camelot;

o cuando estaba la luna en el cielo

venían dos amantes ya casados.

“Harta estoy de tinieblas”, se decía

la Dama de Shalott.

III

A un tiro de flecha de su alero

cabalgaba él en medio de las mieses:

venía el sol brillando entre las hojas,

llameando en las broncíneas grebas

del audaz y valiente Lanzarote.

Un cruzado por siempre de rodillas

ante una dama fulgía en su escudo

por lor remotos campos amarillos

cercanos a Shalott.

Lucía libre la enjoyada brida

como un ramal de estrellas que se vé

prendido de la áurea galaxia.

Sonaban los alegres cascabeles

mientras él cabalgaba a Camelot:

y de su heráldica trena colgaba

un potente clarín todo de plata;

tintineaba, al trote, su armadura

muy cerca de Shalott.

Bajo el azul del cielo despejado

su silla tan lujosa refulgía

el yelmo y la alta pluma sobre el yelmo

como una sola llama ardían juntos

mientras él cabalgaba a Camelot.

Tal sucede en la noche purpúrea

bajo constelaciones luminosas,

un malvado meteoro se aproxima

a la quieta Shalott.

Su clara frente al sol resplandecía,

montado en su corcel de hermosos cascos;

pendían de debajo de su yelmo

sus bucles que eran negro cual tizones

mientras él cabalgaba a Camelot.

Al pasar por la orilla y junto al río

brillaba en el espejo de cristal.

“Tiroliro”, por la margen del río

cantaba Lanzarote..."






ALFRED TENNYSON, 1943.
[Hunt, "The Lady of Shalott"]


miércoles, 19 de octubre de 2011







El desierto...




Uno de los ecosistemas más duros del planeta. Las altas temperaturas diurnas y las heladas nocturnas hacen que la vida sea prácticamente imposible en ellos. No hay otoño, ni invierno, ni primavera. El morbo de la curiosidad ha llevado al hombre a explorar este medio multitud de veces, y en la mayoría de ellas, ha fracasado.



En el fondo, no es diferente de la vida misma. Sólo sobreviven los más fuertes. Aquellos que consiguen la simbiosis con la arena se vuelven hostiles, lejanos.




De repente se divisa un reflejo de agua a lo lejos coronado por un pequeño vergel que amuralla su entrada. Y el explorador corre hacia el desesperado, sintiendo en su garganta el frescor del oro líquido y cristalino. Ah...sorpresa. Así como aparece en su visión, se desvanece ante sus ojos y la desesperación invade su cuerpo. Uno se arrodilla, se deja caer, y comienza la metamorfosis hacia el estado mineral, y en el sentido figurado (o no), hacia la muerte.








domingo, 29 de mayo de 2011

La fuente de la vida

Todo caduca. O mejor dicho, todo lo que existe. La naturaleza viva o muerta tiene caducidad, hasta las rocas, los volcanes y los agujeros negros. Nuestra mortalidad, nuestra finitud, es nuestra esencia; para lo bueno y para lo malo. Pero nos aburrimos de nuestra caducidad, la tememos y a la vez nos provoca curiosidad. Intentamos desde que somos lo que somos convencernos a nosotros mismos de que existe la inmortalidad: dioses, magia,... y creamos cosas eternas, seres a los que desearíamos y a la vez temeríamos: los vampiros, la eterna juventud. Porque es inalcanzable.

¿Cuál es la fuente de la vida, de la juventud? ¿El amor? Bullshit. ¿Dios? Bullshit. ¿Los sueños? Bullshit. Sí, lo son. Porque todo ellos es caduco y efímero, salvo Dios, ser eterno creado por nosotros para romper nuestra monotonía, nuestro miedo, nuestra soledad; nuestros sueños tendrían sentido, se escucharían nuestras voces, y al morir alguien nos recibiría con los brazos abiertos.

Precisamente, o al menos para mí, es el amor y la amistad lo más caduco y efímero de todo (quizá inversamente proporcional a su intensidad). A mí nunca me ha durado, en su estado puro, más de dos años. Imagina entonces lo que opino del matrimonio...

Pero queda algo... cambiando de pareja cada poco tiempo, sería más difícil tener hijos, o al menos que éstos crecieran con un mínimo de estabilidad, que es lo mínimo que un niño necesita. Pero piénsalo, ¿acaso tus genes son tan buenos como crees? ¿Todo el mundo debería reproducirse? ¿Para qué?

Keats te explicará lo que pienso (en estos momentos) con mucha más concisión y lirismo de lo que yo pudiera tener:

"Thou wast not born for death, immortal Bird!
No hungry generations tread thee down."

Si aprecias a alguien, goza de su compañía un tiempo, lo más breve posible. Y luego déjale marchar.


Maat

martes, 25 de enero de 2011

Matrimonio: "esperar a que el otro se muera"


Matrimonio según la RAE: 1. Unión de un hombre y una mujer concertada mediante determinados ritos legales. 2. Plato que se hace de arroz blanco y habichuelas guisadas.

De entre ambas acepciones, me quedo con la segunda. ¿Quién no elegiría un suculento plato que te llena el estómago durante 8 horas, antes que un contrato (cuyo origen es "no vivir en pecado") que lleva a la destrucción recíproca y permanente de dos personas? De todas formas, los matrimonios no suelen ser de 2 personas: 3 o 4 es lo más habitual (más ya sería pasarse).

La mejor forma de convertir a alguien en un desequilibrado y un inseguro para toda su vida, es que sus padres se divorcien y le hagan creer que fue por su culpa. Éste es un recurso más utilizado que el "trabajamos por vuestro bienestar" de los políticos. Dos personas se enamoran (o eso creen), se prometen un montón de cosas (como los "bajaremos los impuestos", "aumentaremos las prestaciones",...), y se dicen un montón de frasecitas bonitas tales como "siempre estaremos juntos" o "quiero pasar contigo el resto de mi vida", pensando que ELLOS sí que lo cumplirán, no como el resto de la gente.

Pero lo que tardan en convocarse otras elecciones generales, estás del partido, la partida, el pariente y la pariente, hasta los mismísimos cojones. Sus graciosos dedos torcidos te parecen la mayor aberración que ha cometido la naturaleza (que no es poco), cuando oyes sus desternillantes chistes por enésima vez, comprendes todos los recientes asesinatos "de género" (que no son pocos), y en la cama te lo pasas mejor con tu libro de sudokus (más variado y más entusiasta). Todas esas noticias son meras tapaderas: esas parejas mayores (y no tan mayores) no mueren envenenados por el gas de la cocina; mueren envenenados por la rutina de sus vidas (es lo más tóxico que hay).

Dijo Basil Hallward a Dorian Grey: "Algunas cosas son más valiosas porque no duran". Dorian no le hizo ni puto caso. Y así terminó. "¡Lo mío durará!" Los seres humanos somos expertos en creernos los primeros de la historia en hacer algo, y en que a nosotros sí nos saldrá bien, porque somos muy listos y muy guapos, y aprendemos de la experiencia ajena. Si fuera así, desde que la mujer pudo sobrevivir de forma autónoma (los 50-60), no habría habido ni un matrimonio más.

"Si estabas enamorado, ¿por qué te casaste con ella?" dijo Wilde (ni siquiera él supo aprender de sus propias palabras). Si queremos a alguien, queremos poseerlo, asegurarnos de que no nos va a abandonar, atarle a nosotros. Tenemos miedo a perderlo, a que cambie de opinión (¿Y si engordo? ¿Y si me despiden? ¿Y si se cansa de mí?) Somos demasiado inseguros para darnos libertad.

Little Britain USA lo expresa con toda la crudeza y realismo posibles: "El matrimonio es perfecto no sólo para arruinar tu vida, sino para arruinar la de otra persona". "Mira a esos 2 monos ahí. No pueden estar más lejos el uno del otro. Antes estaban enamorados. Ahora sólo les queda esperar a que el otro se muera". Hasta que la muerte nos separe...

Mi humilde consejo (que no cumpliré; yo no voy a ser la excepción): aprovecha el afecto (sin forzarlo), disfrútalo. Porque NADA dura para siempre (y por eso el matrimonio no tiene sentido). Las personas cambian (menos mal), y somos mortales (salvo los vampiros). Es mejor decir: estaremos juntos hasta que la vida nos separe.