Zepelín de Alumnas Socialmente Cabreadas y Asqueadas



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viernes, 31 de agosto de 2012

A mi amor

Querido compañero,

nunca pensé que mi vida pudiera tener un sentido tan profundo hasta que te conocí. Y el amor que te profeso crece cada día y se afirma a cada momento. Y sobre todo, cuando te miro a los ojos, soy capaz de pensar que tu mano seguirá estrechando la mía cuando ya, vieja y arrugada, la Muerte se me lleve. Y yo siento que haría lo mismo contigo.

Amor de mi alma, ahora entiendo que la expresión "abandonar todo por alguien" tiene mucho, mucho sentido, aunque hasta ahora la tildara de exagerada.

Espero haber encontrado al amor de mi vida. Dios dirá. De momento, le echo de menos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Reflexión abierta a comentarios

Cuando odias a alguien, pasa el tiempo y lo sigues odiando, pasa más tiempo y lo sigues odiando, pasa aún más tiempo y todavía lo odias, y no sabes si con la misma intensidad o incluso más que el primer día, ¿qué debes decir:

que el tiempo no perdona,

o que YO no te perdono?

La única solución, en cualquiera de los dos casos, es destruir a esa persona.
O perdonarla, si eres de esa gran gente de corazón cristiano que es capaz de hacerlo.

Yo no. Dadme una escopeta.

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿Otra vez con lo mismo? Nunca aprendes...

CORRE, que te pilla.

Oh mierda, piensas, ya estamos otra vez.

Otra vez todo el día con la cabeza ida.
Otra vez imaginando, ¡mierda, para ya!
Otra vez soñando despierta.
Otra vez se traban las palabras.
Otra vez te repeinas como una estúpida...muchacha, date cuenta, ¡tienes el pelo corto, no sirve de nada!
Otra vez aguantas la respiración escuchando los tonos del teléfono, esperando que responda esa voz.
Otra vez turbada por una presencia.
Otra vez siendo incapaz de desviar la mirada de sus ojos.

Muchacha...a veces me pregunto si es que eres un poco tonta, si es que eres una ilusa, o si es que tienes tú la razón y soy yo el equivocado al decirte que debes resistirte a volver a enamorarte.

Anda, corre, antes de que te vuelva a pillar la tontería. Que no está el horno para bollos y habrás de volver a casa...lascialo stare, raga, non c'é niente da fare.

sábado, 1 de octubre de 2011

The beast of two backs

Cito al Maestro para titular este post. Lo primero, siento no haberlo traducido, pero mataría absolutamente la poesía del concepto. Para quien no conozca su significado, basta con echarle un poco de imaginación, o en su defecto seguir leyendo.

Desde el primer momento que descubrí este término de Shakespeare (el genio absoluto de combinar lo tierno y lo obsceno), quedé atrapada por su fuerza, brutal y absolutamente humana. Me repelía y me atraía al mismo tiempo, me asqueaba, me hacía reír y me horrorizaba. ¿Conocéis el vídeo introductorio de True Blood? Pues es una sensación parecida. Es una metáfora tan sobrecogedoramente realista, tan cercana, que posee una belleza casi dolorosa. Dolorosa por el recuerdo. Porque aquí tanto en la forma como en el contenido, el dolor y el placer se mezclan confusamente. Es como una metáfora misma de la vida.

¿Hay alguna forma menos "romántica" de llamarlo? Esa es la gracia. Llamar las cosas por su nombre, pero con un toque de humor macabro y elegancia picante. Si os parece que mata la magia (si es que todavía creéis en la magia), os diré que hay formas mucho más brutales de decirlo. Como tal, recuerdo en Una mente maravillosa, cuando el protagonista asocial está flirteando con una tía en un bar: "¿Te parece si nos saltamos los preliminares y pasamos directamente al intercambio de fluidos?" No entiendo por qué la dama le derramó la copa encima y se largó con aires de ofendida. ¡Qué hipocresía tan grande!

Y esto me lleva a pensar que parece que para llegar a la culminación de una relación humana, es decir, The beast of two backs, hay que pasar, ordenadamente y sin rechistar, por una serie de pasos perfectamente clasificados y que todo el mundo parece conocer. Es como en una historia de ficción: introducción, desarrollo y desenlace (¿quién copia a quién?). Y no me refiero a la diferencia entre una relación de 5 años y una de una noche; las dos siguen los mismos parámetros: de menos aproximación a más, de menos confianza a más.

¿Pero qué ocurre si te saltas las reglas? ¿Y por qué? ¿Eres anormal o qué te pasa? ¿Qué vas, de rebelde por la vida? ¿Faltaste a clase el día que se enseñaron los Diez Mandamientos de la Relaciones Humanas? ¿Acaso no ves que es por tu bien? ¿Que es mejor ir poco a poco para no atragantarse, para no tropezarse y hacerse daño? ¿Acaso quieres darte un atracón de sushi sin haberlo probado nunca? ¿Que pasa si desarrollas alergia? ¿O si lo tuyo es el maki?

Demasiado tarde. El sushi ya te salía por las orejas cuando te estaba diciendo esto. Y ya no puedes vivir sin comer sushi. Pero ya no sabes cómo: ¿con palillos? ¿con salsa agridulce? ¿haciendo el pino puente y una mano atada a la espalda...? ¿Esto cómo se come?

Fotografía de Antoine d'Agata

miércoles, 28 de septiembre de 2011

TROPEZAR Y CAER

Cualquier persona que me conozca sabe que considero al ser humano una creación extraordinariamente compleja y que quedo admirada cuando considero las infinitas posibilidades del cerebro del homo sapiens sapiens.

Asimismo, cualquier persona que me conozca o, simplemente, cualquier persona que comparta mi admiración por las maravillosas complejidades del órgano pensante, sabrá que no hay nada que pueda molestar más a un fan cerebral que el comportamiento humano ante las interacciones sociales con otros especímenes, cuando éste supone un gasto innecesario de energía y un desperdicio absoluto de la capacidad de la mente humana. Y más cuando uno mismo se ve inevitablemente arrastrado a tal situación, siendo partícipe de este derroche de recursos cerebrales, impotente ante la inmerecida
fuerza de lo inútil.

Y antes de que empecéis a arrojarme piedras con la palabra "insensible" tallada, me defiendo: Me importan los sentimientos, los considero muy necesarios, y no pretendo quedar libre de ellos en ningún caso. Tan sólo lamento que esa extraordinaria capacidad de la que hemos sido divina u ontológicamente dotados sea desperdiciada en las más absurdas ocupaciones, voluntaria o involuntariamente.

Una de esas actividades derrochadoras de potencial y de tiempo es, sin duda la negación a la resignación y la creación de realidades paralelas en las cuales no se ha cometido cierto error, no se ha dicho cierta frase, no se ha perdido cierta oportunidad, no existen ciertas circunstancias, no se ha conocido cierta persona, o no existe cierta otra.

Muy ilustrativo es el dicho popular de “El hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra”. Yo voy a ir un
paso más allá. El hombre, el ser humano, es el único ser que no sólo tropieza dos (y hasta mil) veces con la misma piedra, sino que, lejos de resignarse, tratar de aprender de ello y seguir adelan
te, se lamenta de su suerte y trata de volver atrás en el tiempo, inconsciente de su impotencia. Y cuando descubre la imposibilidad de volver sobre sus pasos, tercamente sigue aún invirtiendo su precioso tiempo en inventar mil hipotéticas versiones de la historia, en las cuales nunca tropieza.

Y así continúa, caminando en círculos alrededor de la misma eterna piedra, absorto en inútiles divagaciones, sumergido en una
muy falsa realidad alternativa y cegado por el recuerdo de ilusiones pasadas, volviendo a tropezar y a caer.



(Os mando saludos. Soy ese puntito que veis en caída libre desde el Olimpo, al que se le ha atascado la anilla del paracaídas.)

domingo, 28 de agosto de 2011

Balas sobre Broadway

Balas sobre Broadway, 1994. Woody Allen

-Escena final -

David Shayne: Tengo que hacerte una pregunta

Ellen: ¿Cuál?

David Shayne: ¿Me querías como artista o como hombre?

Ellen: Las dos cosas

David Shayne: Pero, ¿y si resulta que no era un verdadero artista?

Ellen: Podría querer a un hombre que no fuera un verdadero artista, pero no podría querer a un artista si no fuera un verdadero hombre.

Sheldon Flender: Pero todo esto es muy teórico, ahora está conmigo

David Shayne: ¿Tu quieres estar con Flender? Realmente quieres estar con Flender?

Sheldon Flender: Si

Ellen: Flender es un gran amante

Rita: Oye, yo me acosté con Flender y era del montón

Ellen: ¿En serio?

Sheldon Flender: Rita, por favor, pero ¿qué estás diciendo?, eso fue hace años durante tu época de amor libre.

Ellen: Creo que es coyuntural, para mi es fantástico

Rita: oh, qué interesante, ¿hablas de pura mecánica o qué?

Ellen: Su técnica es prodigiosa

Sheldon Flender: Prodigiosa

David Shayne: Y tú confundes sexo y amor

Rita: No, para mí el amor es muy profundo. El sexo solo tiene que alcanzar unos centímetros

Sheldon Flender: Os estáis apartando de la cuestión. El hecho es que puedo dar placer muchas veces al día

Rita: Pero bueno, Flender, ¿Qué tiene que ver la cantidad?

Sheldon Flender: ¿La cantidad? La cantidad influye en la calidad

David Shayne: ¿Quién lo dice?

Sheldon Flender: Karl Marx

Rita: ¿Así que ahora hablamos de economía?

Sheldon Flender: El sexo es economía

David Shayne: Chorradas

sábado, 9 de julio de 2011

Porque siempre, siempre, volvemos a las andadas



Primero, una mirada un poco más intensa de lo habitual.
Te aproximas mucho, diría que demasiado si eso me incomodase.
Pero no me incomoda.
Estás a centímetros de mi piel.
A milímetros de mis labios.
Ya me estás tocando.
Me acaricias.
Siento tu respiración agitada.
Podría trazar con los ojos cerrados el calculado recorrido de tus manos a lo largo de mi cuerpo.
Tus ojos brillan.
Tu boca seduce.
Más cerca.
Más cerca.
Siempre más y más cerca.
Y ya no es calor estival.
Ya es más que pasión.
Siento tu cuerpo temblar junto al mío.
Creo que me asfixias.
Me encanta.
No dejes de besarme.
Me buscas; aquí estoy.
Abrázame, no quiero dormir sola.
Y esta noche no lo haré.


Hoy, como ayer, he vuelto a las andadas...contigo, cómo no.

martes, 25 de enero de 2011

Matrimonio: "esperar a que el otro se muera"


Matrimonio según la RAE: 1. Unión de un hombre y una mujer concertada mediante determinados ritos legales. 2. Plato que se hace de arroz blanco y habichuelas guisadas.

De entre ambas acepciones, me quedo con la segunda. ¿Quién no elegiría un suculento plato que te llena el estómago durante 8 horas, antes que un contrato (cuyo origen es "no vivir en pecado") que lleva a la destrucción recíproca y permanente de dos personas? De todas formas, los matrimonios no suelen ser de 2 personas: 3 o 4 es lo más habitual (más ya sería pasarse).

La mejor forma de convertir a alguien en un desequilibrado y un inseguro para toda su vida, es que sus padres se divorcien y le hagan creer que fue por su culpa. Éste es un recurso más utilizado que el "trabajamos por vuestro bienestar" de los políticos. Dos personas se enamoran (o eso creen), se prometen un montón de cosas (como los "bajaremos los impuestos", "aumentaremos las prestaciones",...), y se dicen un montón de frasecitas bonitas tales como "siempre estaremos juntos" o "quiero pasar contigo el resto de mi vida", pensando que ELLOS sí que lo cumplirán, no como el resto de la gente.

Pero lo que tardan en convocarse otras elecciones generales, estás del partido, la partida, el pariente y la pariente, hasta los mismísimos cojones. Sus graciosos dedos torcidos te parecen la mayor aberración que ha cometido la naturaleza (que no es poco), cuando oyes sus desternillantes chistes por enésima vez, comprendes todos los recientes asesinatos "de género" (que no son pocos), y en la cama te lo pasas mejor con tu libro de sudokus (más variado y más entusiasta). Todas esas noticias son meras tapaderas: esas parejas mayores (y no tan mayores) no mueren envenenados por el gas de la cocina; mueren envenenados por la rutina de sus vidas (es lo más tóxico que hay).

Dijo Basil Hallward a Dorian Grey: "Algunas cosas son más valiosas porque no duran". Dorian no le hizo ni puto caso. Y así terminó. "¡Lo mío durará!" Los seres humanos somos expertos en creernos los primeros de la historia en hacer algo, y en que a nosotros sí nos saldrá bien, porque somos muy listos y muy guapos, y aprendemos de la experiencia ajena. Si fuera así, desde que la mujer pudo sobrevivir de forma autónoma (los 50-60), no habría habido ni un matrimonio más.

"Si estabas enamorado, ¿por qué te casaste con ella?" dijo Wilde (ni siquiera él supo aprender de sus propias palabras). Si queremos a alguien, queremos poseerlo, asegurarnos de que no nos va a abandonar, atarle a nosotros. Tenemos miedo a perderlo, a que cambie de opinión (¿Y si engordo? ¿Y si me despiden? ¿Y si se cansa de mí?) Somos demasiado inseguros para darnos libertad.

Little Britain USA lo expresa con toda la crudeza y realismo posibles: "El matrimonio es perfecto no sólo para arruinar tu vida, sino para arruinar la de otra persona". "Mira a esos 2 monos ahí. No pueden estar más lejos el uno del otro. Antes estaban enamorados. Ahora sólo les queda esperar a que el otro se muera". Hasta que la muerte nos separe...

Mi humilde consejo (que no cumpliré; yo no voy a ser la excepción): aprovecha el afecto (sin forzarlo), disfrútalo. Porque NADA dura para siempre (y por eso el matrimonio no tiene sentido). Las personas cambian (menos mal), y somos mortales (salvo los vampiros). Es mejor decir: estaremos juntos hasta que la vida nos separe.