Zepelín de Alumnas Socialmente Cabreadas y Asqueadas



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viernes, 4 de noviembre de 2011

¿Otra vez con lo mismo? Nunca aprendes...

CORRE, que te pilla.

Oh mierda, piensas, ya estamos otra vez.

Otra vez todo el día con la cabeza ida.
Otra vez imaginando, ¡mierda, para ya!
Otra vez soñando despierta.
Otra vez se traban las palabras.
Otra vez te repeinas como una estúpida...muchacha, date cuenta, ¡tienes el pelo corto, no sirve de nada!
Otra vez aguantas la respiración escuchando los tonos del teléfono, esperando que responda esa voz.
Otra vez turbada por una presencia.
Otra vez siendo incapaz de desviar la mirada de sus ojos.

Muchacha...a veces me pregunto si es que eres un poco tonta, si es que eres una ilusa, o si es que tienes tú la razón y soy yo el equivocado al decirte que debes resistirte a volver a enamorarte.

Anda, corre, antes de que te vuelva a pillar la tontería. Que no está el horno para bollos y habrás de volver a casa...lascialo stare, raga, non c'é niente da fare.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

TROPEZAR Y CAER

Cualquier persona que me conozca sabe que considero al ser humano una creación extraordinariamente compleja y que quedo admirada cuando considero las infinitas posibilidades del cerebro del homo sapiens sapiens.

Asimismo, cualquier persona que me conozca o, simplemente, cualquier persona que comparta mi admiración por las maravillosas complejidades del órgano pensante, sabrá que no hay nada que pueda molestar más a un fan cerebral que el comportamiento humano ante las interacciones sociales con otros especímenes, cuando éste supone un gasto innecesario de energía y un desperdicio absoluto de la capacidad de la mente humana. Y más cuando uno mismo se ve inevitablemente arrastrado a tal situación, siendo partícipe de este derroche de recursos cerebrales, impotente ante la inmerecida
fuerza de lo inútil.

Y antes de que empecéis a arrojarme piedras con la palabra "insensible" tallada, me defiendo: Me importan los sentimientos, los considero muy necesarios, y no pretendo quedar libre de ellos en ningún caso. Tan sólo lamento que esa extraordinaria capacidad de la que hemos sido divina u ontológicamente dotados sea desperdiciada en las más absurdas ocupaciones, voluntaria o involuntariamente.

Una de esas actividades derrochadoras de potencial y de tiempo es, sin duda la negación a la resignación y la creación de realidades paralelas en las cuales no se ha cometido cierto error, no se ha dicho cierta frase, no se ha perdido cierta oportunidad, no existen ciertas circunstancias, no se ha conocido cierta persona, o no existe cierta otra.

Muy ilustrativo es el dicho popular de “El hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra”. Yo voy a ir un
paso más allá. El hombre, el ser humano, es el único ser que no sólo tropieza dos (y hasta mil) veces con la misma piedra, sino que, lejos de resignarse, tratar de aprender de ello y seguir adelan
te, se lamenta de su suerte y trata de volver atrás en el tiempo, inconsciente de su impotencia. Y cuando descubre la imposibilidad de volver sobre sus pasos, tercamente sigue aún invirtiendo su precioso tiempo en inventar mil hipotéticas versiones de la historia, en las cuales nunca tropieza.

Y así continúa, caminando en círculos alrededor de la misma eterna piedra, absorto en inútiles divagaciones, sumergido en una
muy falsa realidad alternativa y cegado por el recuerdo de ilusiones pasadas, volviendo a tropezar y a caer.



(Os mando saludos. Soy ese puntito que veis en caída libre desde el Olimpo, al que se le ha atascado la anilla del paracaídas.)

miércoles, 12 de enero de 2011

Culto a lo imposible


Desde hace un tiempo vengo observando muy de cerca un curioso fenómeno del cual ya tenia constancia. No es que fuera algo ajeno a mí , pero precisamente cuando más atada a la realidad debe permanecer una persona, más tiende su cerebro a la introversión y la fantasía, y su concentración hace mutis por el foro.

Lo imposible

Quizá es ese pequeño romántico decimonónico que tenemos en nuestro interior el que nos empuja irremediablemente a querer conseguir lo que no podemos (o no debemos) alcanzar.
Un geniecillo aventurero y bastante tocapelotas que levanta el inconformismo de nuestro espíritu y nos hace anhelar aquello que en circunstancias lógicas rechazaríamos por comportarnos de manera racional y por puro instinto de supervivencia.
Rechazamos lo que nos lleva a desengaños y desilusiones, lo que está condenado al fracaso desde el comienzo.
Pero este fenómeno del culto a lo imposible hace que como rebelión a la racionalidad (consciente o inconsciente) renunciemos a nuestra propia salud para completar nuestro espíritu aventurero. Y es precisamente este inconformismo la sal de la vida, lo que nos hace soñar sin pensar en el batacazo final.


Saludos desde el Infierno (el Olimpo queda hoy muy lejos)



> imagen del genial Bansky, "There is always hope"