Querido compañero,
nunca pensé que mi vida pudiera tener un sentido tan profundo hasta que te conocí. Y el amor que te profeso crece cada día y se afirma a cada momento. Y sobre todo, cuando te miro a los ojos, soy capaz de pensar que tu mano seguirá estrechando la mía cuando ya, vieja y arrugada, la Muerte se me lleve. Y yo siento que haría lo mismo contigo.
Amor de mi alma, ahora entiendo que la expresión "abandonar todo por alguien" tiene mucho, mucho sentido, aunque hasta ahora la tildara de exagerada.
Espero haber encontrado al amor de mi vida. Dios dirá. De momento, le echo de menos.
Zepelín de Alumnas Socialmente Cabreadas y Asqueadas
Mostrando entradas con la etiqueta nada nuevo bajo el sol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nada nuevo bajo el sol. Mostrar todas las entradas
viernes, 31 de agosto de 2012
A mi amor
Etiquetas:
amor,
Erasmus,
nada nuevo bajo el sol,
somos mortales
lunes, 9 de julio de 2012
Rutina
Vuelta a la rutina. Vuelta a casa. El retorno, el regreso. A ver las mismas caras, las mismas personas, que inexorablemente te hablan de las mismas cosas, te repiten los mismos chistes, las mismas opiniones. Conservan sus mismos defectos y su misma indiferencia y desinterés por todo. Su inmovilidad e inamovibilidad. Su falta de proyectos de futuro, o es que igual tú has vuelto con demasiados.
La rutina es la vuelta a lo conocido, a lo ya hecho, al ciclo sin fin que se repite sin cesar. Te levantas, desayunas, vas a la uni o al trabajo o no haces nada, te tragas horas de bus o metro, vuelves a casa, ves la tele, conversas con alguien sobre cosas triviales, respondes a tonterías en Facebook y de vuelta a la cama. Solo. Vacío. Con ganas de llorar, o bien sólo con la cara larga. Con la sensación de que nunca habías tirado tu vida por la ventana de una forma más explícita, más exagerada y más olímpica.
Es odiosa la rutina. Y cuando encuentras odioso tu ambiente, sólo puedes hacer mal. A tí y a los que te rodean. Y lo mejor que uno puede hacer a este punto es marcharse. Quedarse es sólo sinónimo de destruir lo poco bueno que queda en pie de aquel ambiente, el que te ha sido siempre más cercano, más familiar, el lugar y la gente de donde vienes. Ese ambiente que, de tanta rutina y tanta repetición, ha quedado colapsado. Ahogado. Aburrido. Insostenible. Inaguantable. Sofocante. Es una bomba de relojería con un único botón en el que pone : Autodestrucción.
Y llegados a este término, es preferible irse a trabajar de lavaplatos a Indonesia.
La rutina es la vuelta a lo conocido, a lo ya hecho, al ciclo sin fin que se repite sin cesar. Te levantas, desayunas, vas a la uni o al trabajo o no haces nada, te tragas horas de bus o metro, vuelves a casa, ves la tele, conversas con alguien sobre cosas triviales, respondes a tonterías en Facebook y de vuelta a la cama. Solo. Vacío. Con ganas de llorar, o bien sólo con la cara larga. Con la sensación de que nunca habías tirado tu vida por la ventana de una forma más explícita, más exagerada y más olímpica.
Es odiosa la rutina. Y cuando encuentras odioso tu ambiente, sólo puedes hacer mal. A tí y a los que te rodean. Y lo mejor que uno puede hacer a este punto es marcharse. Quedarse es sólo sinónimo de destruir lo poco bueno que queda en pie de aquel ambiente, el que te ha sido siempre más cercano, más familiar, el lugar y la gente de donde vienes. Ese ambiente que, de tanta rutina y tanta repetición, ha quedado colapsado. Ahogado. Aburrido. Insostenible. Inaguantable. Sofocante. Es una bomba de relojería con un único botón en el que pone : Autodestrucción.
Y llegados a este término, es preferible irse a trabajar de lavaplatos a Indonesia.
Etiquetas:
crisis existencial,
Erasmus,
nada nuevo bajo el sol
domingo, 17 de junio de 2012
(des)motívate
Mirar páginas de búsqueda de empleo es sinónimo de desmotivación personificada. Es aciago el momento del día en el que piensas "voy a mirar como está el percal a ver si me saco unos eurillos al año próximo" y le echas un ojo a las susodichas páginas. La primera impresión es de aburrimiento, sólo buscan comerciales y programadores, qué tela, voy dos páginas más adelante. Pero vas dos páginas, y tres, y veinte, y no hay cambios.
A este punto te mosqueas. Tú ni estás preparado para eso ni te interesa. Continúas buscando y dejas de filtrar según las ofertas de trabajos que "te gustan" o que "podrías hacer" y miras las que no requieren experiencia. Automáticamente, desaparecen el 70% de las ofertas. Miras las que quedan. Se buscan jóvenes ambiciosos para trabajar de promotores, excelente imagen, alta remuneración, capacidad de trabajo en equipo, para nueva campaña de marketing del produc...dejas de leer. Querrías un dinero pero no quieres asaltar a la gente por Atocha para venderles mierdas o cuentas de banco. Lo que faltaba. Si eres una persona con un mínimo de conciencia social y ante la situación actual, verías más digno mendigar pan a Cáritas antes que trabajar de este modo para banqueros y multinacionales de publicidad que transmiten a través de estos trabajos la mentalidad macroempresarial, hoy llamada "cultura emprendedora", en la cual la agresividad y los máximos beneficios en el menor tiempo son la clave del vencedor, el que se queda con los despojos.
Y después de darte cuenta de que mendigarías antes que unirte a ello, empiezas a preocuparte. Porque sólo hay ofertas de ese estilo. O de "becas". "Becario en prácticas que quiera recibir formación gratuita en la empresa..." basta a este punto, basta. Se están riendo. Quieren que trabajes gratis y lo dicen sin tapujos.
Ya estás cabreado, pero empiezas a acojonarte. No hay nada. No hay oportunidades. Ni de camarero, aunque bueno, lo entiendes, no tienes experiencia. Pero luego ves que hasta a los pobres camareros les piden "inglés bilingüe". ¡¡¡BILINGÜE!!! Pero si ninguno de los presidentes del Gobierno de España sabe Inglés...aquí huele a podrido. Apesta.
Y después de haber mirado todo lo que no tiene que ver con lo que quieres hacer en tu futuro, te asustas, porque tú tienes título pero no experiencia, y tu campo es muy minoritario. Pocos tienen éxito, y tú sueñas con dirigir un museo. Y te pones a buscar de lo tuyo. Te desesperas. Te desmoralizas. Las ofertas de trabajo llevan caducadas 2 años o se limitan a ser de "auxiliar de la tienda de museo". Y las pocas que hay, son trabajo temporal.
Parece ser que el pescado está vendido. O mejor dicho, nuestro país. Lo sabíamos ya, pero esto ha sido ya la traca final. Rescate. Austeridad. Depresión. Recesión. Paro. Paro. Paro. Trabajo no pagado. Paro.
Y ya, definitivamente asustado, en crisis personal, te descargas un manual de alemán y otro de francés. Pa empezar a allanar el camino a la emigración, no más. Pero también decides tomarte en serio los estudios. Porque hay la mitad de becas que ayer, y se las van a llevar los grandes. Y hay que ponerse las pilas. Porque, a pesar de todo, los jóvenes tenemos un proyecto de futuro, y unas expectativas. Y salgan bien o mal, acabemos donde acabemos, nadie nos podrá decir que no lo hemos intentado. Porque yo voy a intentar llevar a cabo mi proyecto de futuro, cueste lo que cueste. Y sé que vosotros también.
Entre otras cosas, porque no tenemos muchas más opciones.
Interprétenlo como deseen.
Una oportunidad nace en el cruce de la suerte y el trabajo.
Y que la inspiración te pille trabajando.
Todo es ponerse.
Y después de darte cuenta de que mendigarías antes que unirte a ello, empiezas a preocuparte. Porque sólo hay ofertas de ese estilo. O de "becas". "Becario en prácticas que quiera recibir formación gratuita en la empresa..." basta a este punto, basta. Se están riendo. Quieren que trabajes gratis y lo dicen sin tapujos.
Ya estás cabreado, pero empiezas a acojonarte. No hay nada. No hay oportunidades. Ni de camarero, aunque bueno, lo entiendes, no tienes experiencia. Pero luego ves que hasta a los pobres camareros les piden "inglés bilingüe". ¡¡¡BILINGÜE!!! Pero si ninguno de los presidentes del Gobierno de España sabe Inglés...aquí huele a podrido. Apesta.
Y después de haber mirado todo lo que no tiene que ver con lo que quieres hacer en tu futuro, te asustas, porque tú tienes título pero no experiencia, y tu campo es muy minoritario. Pocos tienen éxito, y tú sueñas con dirigir un museo. Y te pones a buscar de lo tuyo. Te desesperas. Te desmoralizas. Las ofertas de trabajo llevan caducadas 2 años o se limitan a ser de "auxiliar de la tienda de museo". Y las pocas que hay, son trabajo temporal.
Parece ser que el pescado está vendido. O mejor dicho, nuestro país. Lo sabíamos ya, pero esto ha sido ya la traca final. Rescate. Austeridad. Depresión. Recesión. Paro. Paro. Paro. Trabajo no pagado. Paro.
Y ya, definitivamente asustado, en crisis personal, te descargas un manual de alemán y otro de francés. Pa empezar a allanar el camino a la emigración, no más. Pero también decides tomarte en serio los estudios. Porque hay la mitad de becas que ayer, y se las van a llevar los grandes. Y hay que ponerse las pilas. Porque, a pesar de todo, los jóvenes tenemos un proyecto de futuro, y unas expectativas. Y salgan bien o mal, acabemos donde acabemos, nadie nos podrá decir que no lo hemos intentado. Porque yo voy a intentar llevar a cabo mi proyecto de futuro, cueste lo que cueste. Y sé que vosotros también.
Entre otras cosas, porque no tenemos muchas más opciones.
Interprétenlo como deseen.
Una oportunidad nace en el cruce de la suerte y el trabajo.
Y que la inspiración te pille trabajando.
Todo es ponerse.
Etiquetas:
actualidad,
crisis,
nada nuevo bajo el sol,
rutina,
sociedad del bienestar
miércoles, 19 de octubre de 2011

El desierto...
Uno de los ecosistemas más duros del planeta. Las altas temperaturas diurnas y las heladas nocturnas hacen que la vida sea prácticamente imposible en ellos. No hay otoño, ni invierno, ni primavera. El morbo de la curiosidad ha llevado al hombre a explorar este medio multitud de veces, y en la mayoría de ellas, ha fracasado.
En el fondo, no es diferente de la vida misma. Sólo sobreviven los más fuertes. Aquellos que consiguen la simbiosis con la arena se vuelven hostiles, lejanos.
De repente se divisa un reflejo de agua a lo lejos coronado por un pequeño vergel que amuralla su entrada. Y el explorador corre hacia el desesperado, sintiendo en su garganta el frescor del oro líquido y cristalino. Ah...sorpresa. Así como aparece en su visión, se desvanece ante sus ojos y la desesperación invade su cuerpo. Uno se arrodilla, se deja caer, y comienza la metamorfosis hacia el estado mineral, y en el sentido figurado (o no), hacia la muerte.
domingo, 17 de julio de 2011
GRAFFITI ALEGÓRICO
Etiquetas:
actualidad,
arte,
arte callejero,
crisis,
crítica,
debate,
nada nuevo bajo el sol,
ostias a diestro y siniestro,
reflexiones,
sociedad del bienestar,
Spanish revolution
domingo, 29 de mayo de 2011
La fuente de la vida
Todo caduca. O mejor dicho, todo lo que existe. La naturaleza viva o muerta tiene caducidad, hasta las rocas, los volcanes y los agujeros negros. Nuestra mortalidad, nuestra finitud, es nuestra esencia; para lo bueno y para lo malo. Pero nos aburrimos de nuestra caducidad, la tememos y a la vez nos provoca curiosidad. Intentamos desde que somos lo que somos convencernos a nosotros mismos de que existe la inmortalidad: dioses, magia,... y creamos cosas eternas, seres a los que desearíamos y a la vez temeríamos: los vampiros, la eterna juventud. Porque es inalcanzable.
¿Cuál es la fuente de la vida, de la juventud? ¿El amor? Bullshit. ¿Dios? Bullshit. ¿Los sueños? Bullshit. Sí, lo son. Porque todo ellos es caduco y efímero, salvo Dios, ser eterno creado por nosotros para romper nuestra monotonía, nuestro miedo, nuestra soledad; nuestros sueños tendrían sentido, se escucharían nuestras voces, y al morir alguien nos recibiría con los brazos abiertos.
Precisamente, o al menos para mí, es el amor y la amistad lo más caduco y efímero de todo (quizá inversamente proporcional a su intensidad). A mí nunca me ha durado, en su estado puro, más de dos años. Imagina entonces lo que opino del matrimonio...
Pero queda algo... cambiando de pareja cada poco tiempo, sería más difícil tener hijos, o al menos que éstos crecieran con un mínimo de estabilidad, que es lo mínimo que un niño necesita. Pero piénsalo, ¿acaso tus genes son tan buenos como crees? ¿Todo el mundo debería reproducirse? ¿Para qué?
Keats te explicará lo que pienso (en estos momentos) con mucha más concisión y lirismo de lo que yo pudiera tener:
"Thou wast not born for death, immortal Bird!
No hungry generations tread thee down."
Si aprecias a alguien, goza de su compañía un tiempo, lo más breve posible. Y luego déjale marchar.
¿Cuál es la fuente de la vida, de la juventud? ¿El amor? Bullshit. ¿Dios? Bullshit. ¿Los sueños? Bullshit. Sí, lo son. Porque todo ellos es caduco y efímero, salvo Dios, ser eterno creado por nosotros para romper nuestra monotonía, nuestro miedo, nuestra soledad; nuestros sueños tendrían sentido, se escucharían nuestras voces, y al morir alguien nos recibiría con los brazos abiertos.
Precisamente, o al menos para mí, es el amor y la amistad lo más caduco y efímero de todo (quizá inversamente proporcional a su intensidad). A mí nunca me ha durado, en su estado puro, más de dos años. Imagina entonces lo que opino del matrimonio...
Pero queda algo... cambiando de pareja cada poco tiempo, sería más difícil tener hijos, o al menos que éstos crecieran con un mínimo de estabilidad, que es lo mínimo que un niño necesita. Pero piénsalo, ¿acaso tus genes son tan buenos como crees? ¿Todo el mundo debería reproducirse? ¿Para qué?
Keats te explicará lo que pienso (en estos momentos) con mucha más concisión y lirismo de lo que yo pudiera tener:
"Thou wast not born for death, immortal Bird!
No hungry generations tread thee down."
Si aprecias a alguien, goza de su compañía un tiempo, lo más breve posible. Y luego déjale marchar.
Maat
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

